A pocos quilómetros de Aljezur, junto a la carretera nacional, Chill Out es una invitación al ocio y a los placeres sensuales de una cocina de sabores exóticos, con o sin picante. Las playas no están lejos y este es el local ideal para parar antes de llegar al paraíso: siéntese, relájese y aproveche la escapada.
Miguel llegó al Algarve Vicentino hace algunos años. La restauración es una constante en su vida y, en la compañía de Dora, abrazó el proyecto de manejar a Chill Out. El espacio es muy agradable, con elementos decorativos de varios viajes por el mundo, un área exterior más protegida y una terraza delante de la mítica nacional 120, donde podrá olvidarse del tiempo mientras se balancea en el hammock o se toma un delicioso cóctel o zumo natural.
La comida es una reunión entre los platos tradicionales de una región pegada al mar y una perspectiva más contemporánea que apuesta sobretodo a la parrilla. Como entrada podrá optar entre los clásicos sabores del mar como los percebes, mejillones o navajas o en propuestas diferentes como quesos gratinados, champiñones rellenos o carpaccio de salmón ahumado. Como plato principal cuente con pescado fresco a la parrilla, pulpo de la costa, los enormes calamares a la parrilla o las gambas tigre gigantes de Mozambique a la parilla con jengibre, ajo, malagueta y zumo de limón. La oferta de ensaladas es amplia y le ofrece la posibilidad de una comida ligera, pero la parrilla de carne argentina es la favorita de la casa. Con un toque de chimmi churri (salsa argentina) y acompañada de arroz, judías y farofa (harina de mandioca con chorizo) no podrá dejar de probar esta especialidad. Si le gusta el picante, podrá elegir dos salsas de la casa, para que esta comida se quede para siempre en su memoria.
Los postres son también una sorpresa. Entre la piña a la parrilla lacada con miel, zumo de lima y ron, el plátano a la parrilla con mascarpone (queso con ron y miel), el mango a la parrilla con miel y zumo de lima, o el fondue de chocolate con fresas y plátano, lo difícil será elegir. Tiene también a su disposición zumos naturales de fruta variada, una sangría de espumante con frutas del bosque y margaritas, daiquiris, mojitos y las deliciosas caipirinhas y caipiroskas servidas en vaso gigante.
Aljezur no está lejos de este paraíso de sabores. Ahí podrá perderse en las calles inclinadas de la villa y contemplar a la vega cultivada de la colina del castillo. Las playas de Amoreira, Arrifana y Monte Clérigo están justo al lado y, si le toca una noche de concierto, vuelva a Chill Out para una velada de música en vivo, donde podrá escuchar a los ritmos de Brasil, Jazz, Pop y Rock, todo garantías de una noche muy agradable.